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LABAÑOU – VILCABAMBA
Labañou Solidaria El hermanamiento entre dos pueblos
Por otro lado, en términos de gestión, este proyecto ha supuesto un verdadero
quebradero de cabeza tanto en nuestra sede en España como para nuestro Ing. Sulpicio
Flores.
Desde la creencia de que el desarrollo sostenible es un proceso que no puede ser
dirigido por las ONGs sino que éstas han de ser copartícipes, impulsoras y acompañantes
de la población en sus demandas y necesidades, decidimos en el año 2010, transferir la
gestión de los microcréditos al GGAD.
Nuestra visión no fué otra que continuar con el proceso de empoderamiento y
legitimidad del GGAD, adjudicándole la gestión del proyecto que les convertiría en
organismo financiador de sus propios vecinos y vecinas, manteniendo la supervisión por
nuestra parte en cuanto miembros de la Comisión de Seguimiento y con el también apoyo
técnico en agroecología del Ing. Flores.
Esta transferencia de la gestión se llevó a cabo demasiado pronto o con insuficiente
información y nos encontramos con que la selección de los proyectos en ese año
respondió más a dinámicas de poder locales que a los principios de viabilidad o igualdad
de oportunidades. Muchos de esos microcréditos tardaron en recuperarse o todavía hoy
están en fase de recuperación por lo que fueron necesarias nuevas sesiones de información
y sensibilización, al fin y al cabo, las personas deudoras no lo eran con nuestra
organización, lo eran con sus propios vecinos y vecinas, a quienes privaron de su derecho
igual al crédito y a la oportunidad de emprender para mejorar su calidad de vida.
Este giro en los acontecimientos supuso un jarro de agua fría. Por un lado personas
muy próximas a la asociación se habían mostrado desleales a los principios que
compartíamos como la honestidad, la transparencia y la igualdad, en segundo lugar el
GGAD se había mostrado como una contraparte débil e inmadura asumiendo este tipo de
responsabilidades y por último la recuperación de esas cantidades adeudadas quedaba a
la buena voluntad de las personas deudoras porque por principio habíamos desechado
métodos tradicionales como avales y garantías de devolución. Por otro lado estas
dinámicas hicieron que en terreno la labor del Ing. Flores (así como la de la expedición
de control y supervisión de 2011) evolucionase desde la supervisión de la adecuada
ejecución de los proyectos financiados hasta labores que más bien parecían las de un
cobrador que acudía a las unidades de microcréditos para gestionar el cobro de las
mensualidades y recordarles sus responsabilidades e obligaciones adquiridas frente a la
comunidad al beneficiarse del crédito.
Demasiado tiempo, demasiado gasto subiendo y bajando a las distintas poblaciones
para esta labor que detraían recursos que podían ser dedicados a otras labores. Ocurrió
algo similar en sede, se consumieron muchas horas en intentar reenfocar estas dinámicas
y analizar cómo se habían producido buscando soluciones.
Fue así que durante un período de tiempo la asociación recuperó parte de la gestión y
no fue hasta el año 2015 cuando surgió espontáneamente el GGAD de Oyara, con fuertes
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