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LABAÑOU – VILCABAMBA
Labañou Solidaria El hermanamiento entre dos pueblos
Podemos darnos por satisfechos en que el proceso se pondrá en marcha y habremos
aportado lo mejor de nosotros mismos para que pueda ser un éxito.
Pero no siempre el éxito por pequeño que sea garantiza el éxito global de la iniciativa,
el esfuerzo puede también caer en vano y las expectativas que has generado a base de
ilusión y compromiso pueden caer en saco roto.
Para cuando volvemos a Quillabamba, el ente gestor que junto a la población de San
Miguel habíamos determinado como interlocutor ha desparecido, no se ha mudado de
oficina, no se ha cambiado de nombre, no ha cambiado en su composición, miembros o
funciones, simplemente ha desaparecido, por decisión política del gobierno regional o
central, pero ya no existe. Desesperación y frustración a partes iguales.
Al menos el lazo establecido con Incahuasi parece sólido, a Incahuasi le interesa el
café de San Miguel para poder cubrir su demanda y le interesará cada vez en mayor
cantidad y calidad, lo que no puede sino ser el mejor estímulo para que la producción de
la zona mejore.
Al mismo tiempo si la colaboración con Incahuasi es la única opción disponible por el
momento al menos nos queda la tranquilidad de saber que sus compañeros y compañeras
serán sus guías en el proceso, y podremos hablar de un proceso de empoderamiento
endógeno, en el que ni nosotros como asociación, ni las autoridades competentes en la
zona tendrán que ver, sino que será el fruto de la colaboración, solidaridad, y apoyo mutuo
entre iguales, tan propios del movimiento cooperativista y del asociacionismo que tanto
se ha podido perder en las últimas décadas.
Podemos intentar con nuestras acciones cambiar algunas realidades, en este caso todo
el trabajo y esfuerzo sólo se verá recompensado si nuestra frustración por las expectativas
generadas e incumplidas se convierte en la frustración de las familias productoras y son
éstas las que, ahora de que disponen de más información, se dirigen de forma proactiva a
sus autoridades y les exigen el apoyo a través de unos programas u otros al que tienen
derecho, al menos esperamos haber dejado atrás una ciudadanía más activa, exigente y
consciente de su potencial como generadores de riqueza para sí y las generaciones
venideras. No todo está perdido.
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