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LABAÑOU – VILCABAMBA
Labañou Solidaria El hermanamiento entre dos pueblos
El 5 de diciembre de 1961, la Federación Provincial de Campesinos de La Convención
decretó una huelga general indefinida; una medida que arruinaba a los hacendados, al
tiempo que permitía a los campesinos dedicar más tiempo a mejorar sus propios cultivos.
Había 122 sindicatos con 12.500 campesinos afiliados, lo que suponía casi la totalidad de
los trabajadores del centenar de haciendas que había en la provincia. Constituyeron una
federación provincial que estaba dividida en dos tendencias. Los sindicatos influenciados
por el APRA y por el Partido Comunista del Perú proponían medidas de presión y
reformas dentro de la ley; pero la mayoría apoyó las consignas del líder campesino Hugo
Blanco, el cual propugnó la ocupación de las haciendas por la fuerza hasta conseguir su
expropiación.
Blanco, nacido en Cusco en 1935, hijo de un abogado, estudió agronomía en Buenos
Aires, donde se afilió al grupo trotskista “Palabra Obrera”, y renunció a los estudios para
dedicarse al activismo político. Estando preso en la cárcel en Cusco conoció a dirigentes
campesinos de la hacienda Huadquiña y al salir en 1958 se instaló en Chaupimayo como
allegado de uno de ellos para colaborar en la organización de sindicatos campesinos.
A comienzos de 1962 una multitud se concentró por sorpresa y tomó la hacienda
Huadquiña, la más grande de la provincia y de todo el país. Cinco mil personas “según
algunas estimaciones” armadas con palos y herramientas agrícolas, saquearon los grandes
almacenes que habían llenado con su trabajo. El hacendado Alfredo Romainville,
protegido por cincuenta policías, escapó a través de la montaña hasta cerca de Machu
Picchu donde le esperaba el auto-vagón con capacidad para seis pasajeros que tenía
permanentemente alquilado a la compañía del ferrocarril y con el huyó a Cusco.
Los campesinos ocuparon sucesivamente todas las haciendas de la provincia. Primero
las tierras no cultivadas y luego el resto, incluyendo el ganado, la maquinaria y las casas
de los hacendados, que huyeron o fueron expulsados.
La respuesta represiva de las fuerzas del orden radicalizó la protesta y el movimiento
de ocupación de tierras por la fuerza se extendió a toda la región de Cusco y a las
comunidades andinas del centro y sur del país, especialmente en los departamentos de
Puno y Ayacucho.
La mayoría apoyó la creación de milicias campesinas armadas, propuestas por el
dirigente campesino Hugo Blanco, para defender las tierras conquistadas. Hubo
enfrentamientos muy violentos y la tensión llegó al límite cuando un hacendado y un
policía fueron a buscar al secretario de un sindicato campesino, Tiburcio Bolaños, tal vez
con intención de matarlo. Al no encontrarlo en casa el hacendado con el arma del policía
disparó e hirió en el brazo al hijo del sindicalista de once años. Blanco encabezó un grupo
que se presentó en la comisaría de Pucyura el catorce de diciembre de 1962 para protestar
ante el guardia civil que había acompañado al hacendado. El policía intentó coger su arma
pero Blanco disparó primero, lo mató y se ocultó en las montañas con un pequeño grupo
de campesinos con armamento muy precario. En otro enfrentamiento mataron a dos
policías. El treinta de mayo de 1963 Blanco fue capturado y pidieron para él la pena de
muerte. Tras una gran campaña de Amnistía Internacional, con gran implicación de Jean
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