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LABAÑOU – VILCABAMBA
Labañou Solidaria El hermanamiento entre dos pueblos
para mucha gente en celebraciones. Pero no estaban acostumbradas, ni mucho menos, a
que les preguntasen que deseaban para sí mismas. Ya no para sus hijos, sus familias o sus
compañeros, sino cuales eran sus intereses personales, sus necesidades y sus habilidades.
Conseguimos que rompieran esa inercia al mutismo con dinámicas con objetos
intermediarios, como piedras o telas, con los que provocamos mucho juego y
espontaneidad. Fuimos todas juntas venciendo sus vergüenzas, sus temores. Las mujeres
de Vilcabambinas acostumbraban a hablar con la mano delante de la boca y cuando se
reían se tapaban la cara. Por lo general, cuando una se atrevía a decir algo, las demás se
limitaban luego a repetir lo que había dicho la primera. Teníamos que romper esa
dinámica y buscar otra para lograr que cada una hiciera su propia búsqueda de intereses
y necesidades.
Poco a poco nos fuimos conociendo, fueron confiando y empezaron a abrirse. Fue un
trabajo precioso y muy valioso. Para todas las mujeres que participamos, peruanas o
españolas, fue una experiencia de una gran riqueza humana.
Siempre nos acompañaba una traductora quechua de la comunidad. Trabajar siempre
en castellano y en quechua, el idioma local, era una exigencia permanente por nuestra
parte. Erauna manera de conseguir visibilidad y estima por su cultura. No hacerlo hubiera
además impuesto un sesgo en la convocatoria al impedir que acudiesen o participasen las
quechua parlantes, lo que hubiera reforzando su sentimiento de auto invalidación.
Esos años de escucha fueron imprescindibles para cohesionar a los grupos de mujeres
y proporcionarnos una información básica y fundamental de sus intereses, expectativas y
habilidades. Las asociaciones de mujeres que se fueron creando pudieron diseñar con
nosotros un plan estratégico de desarrollo turístico.
La vulnerabilidad de las mujeres
El índice de violencia de género era elevadísimo. Existían escasos recursos de
cualquier índole (policiales, administrativos, legales) para tratar de ayudar a las mujeres
maltratadas y a su prole. Y les resultaba además muy vergonzante tener que recurrir a
ellos. Los y las profesionales carecían de formación específica para asistir a las mujeres
que sufrían esta situación de violencia. Una mujer que sufría violencia de género en
Vilcabamba tenía muy pocas salidas. Separarse de su pareja era difícil porque las mujeres
no tenían acceso a las tierras comunales (ahora cambió la ley). Y resultaba casi imposible
salir adelante si se quedaban solas con descendencia y sin recursos. Otra situación de
vulnerabilidad para la mujer era el elevado índice de mortandad de varones jóvenes
relacionada con el alcoholismo (anexo) , quedaban viudas sin acceso a la tierra, con la
prole y también con personas ancianas a su cargo.
Otro frente que era fundamental abordar era la indocumentación: las mujeres no tenían
ni siquiera acceso al estatus de ciudadanía al no estar inscritas en ningún registro civil.
No existían oficialmente. No se les tenía en cuenta, no podían acceder a nada, ni tenían
derechos, ni deberes.
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