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LABAÑOU – VILCABAMBA
Labañou Solidaria El hermanamiento entre dos pueblos
en la selva. Consiguió del Gobierno del Perú el monopolio del transporte en los ríos
Ucayali, Urubamba, Manu y Madre de Dios; y con su flota de transporte fluvial y milicias
armadas llegó a tener más poder que el propio estado en una amplia extensión de selva
amazónica. Con su influencia política, su control de la prensa y sus socios extranjeros,
consiguió silenciar críticas y cultivar la falsa imagen de civilizador que estaba llevando
desarrollo y cultura a la selva. Pero la realidad era mucho más cruel ya que exterminó a
tribus enteras que se le opusieron.
Su campaña más sangrienta fue contra los indios mashcos y huarayos que se opusieron
a la entrada de los caucheros en sus territorios entre los ríos Madre de Dios y Manu. Para
expulsarlos Fizcarrald armó en 1891 un ejército de indios campas y mestizos y en pocos
años asesinaron a más de diez mil indígenas, “cuya sangre llegó a teñir de rojo las aguas
del río”. El mismo río se encargó de vengar a los nativos en 1897. Un remolino imprevisto
hundió el barco en el que transportaban rieles para construir un ferrocarril, que uniría las
cuencas de los ríos Urubamba y Madre de Dios, a través del istmo que conserva su nombre
de Fitzcarrald, al noroeste del distrito de Vilcabamba. El infame cauchero murió ahogado
junto con su socio principal, el boliviano Antonio Vaca Díez.
Una parte de la explotación cauchera de Fitzcarrald estaba en la provincia de La
Convención, donde aplicó sus métodos crueles y provocó la retirada de nativos hacia el
norte buscando la protección de la selva. En el distrito de Vilcabamba tan sólo se produjo
caucho en las zonas más bajas, ubicadas al norte del distrito: en los valles de los ríos San
Miguel y Concebidaioc, cerca de Espíritu Pampa. Emplearon trabajadores contratados,
traídos de la sierra de la región de Abancay, junto con nativos machiguengas asalariados.
Tras la difusión del informe Casement, que denunció la salvaje explotación de nativos
para la recogida de látex, se declaró en 1912 un boicot internacional al caucho peruano.
Tres años antes, el alemán Fritz Hofmann había descubierto el primer sistema de
producción de caucho sintético, que sería mejorado en las décadas siguientes hasta acabar
con la extracción de látex de los árboles. En 1916 prácticamente había desaparecido la
producción de caucho en el Perú.
El poder de los hacendados y la rebelión campesina
A comienzos del siglo XIX solo permanecían activas tres grandes haciendas:
Huadquiña, Huiro y Santa Ana, con dos o tres cientos trabajadores cada una dedicados al
cultivo de caña a cambio de un salario. Pero a lo largo del siglo XIX comenzaron a
reactivarse otras haciendas dedicadas al cultivo de café y caña de azúcar con trabajadores
traídos de la sierra y de otros lugares de la región.
Los habitantes originarios del valle de Quillabamba, “los manaries o machiguengas
campas” habían sido desplazados, primero por los incas, luego por los españoles y
después por los caucheros. Pero en el siglo XIX gran parte de la enorme provincia de la
Convención seguía siendo un territorio desconocido.
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